domingo, 23 de noviembre de 2014


LAS DOS TORMENTAS




Intro.

El viento levemente roza tu rostro. El viento es el comienzo de una tempestad. Mientras te preocupas de tus orígenes, la naturaleza te señala que es el fin de pequeñas disputas y de pequeños seres. Debes mantener la calma y procurar sobrevivir porque para la naturaleza eres simplemente un pequeño fragmento cuyas emociones y pensamientos se pierden en el vasto universo conocido como el silencio.






Cuerpo.

El padre del cine americano, D. W. Griffith, fue uno de los pilares para mostrar a este medio como una fuente artística, pero como ocurre con muchos genios, su valoración fue posterior a su tiempo, quedando en el olvido durante su vida. Griffith habría logrado durante la etapa muda crear fuentes para desarrollar sus propias técnicas y tendencias. El Nacimiento de una Nación sería un largometraje con mucha controversia y su monumental Intolerancia sería algo demasiado complejo como para que las personas en ese tiempo pudieran apreciarlo totalmente. Griffith se mantendría haciendo películas pero cada vez con menos apoyo y con problemas económicos que terminarían por significar su ruina y anonimato.





Los finales de los años diez implicarían una baja notable en cuanto a las producciones de Griffith, de pasar a rodar más de cincuenta películas por año, sus filmes no llegarían a ser ni siquiera diez. Para 1920, algunos de sus dramas eran vistos como modestos triunfos, pero la situación económica seguía siendo el principal problema. Aún así, Las Dos Tormentas sería un proyecto ambicioso que contaría con ciertos regulares y fieles actores de Griffith. Lillian Gish era su actriz fetiche y su ascenso en el mundo del cine se debe a todas estas entregas mudas con Griffith, en las cuales despliega toda su versatilidad, demostrando ser una actriz de renombre y con la cual lograrían formar una dupla importante. La primera dama del cine americano sería vital en su etapa muda, moldeando futuras técnicas en actuación y logrando posteriormente presencias contadas pero impresionantes en el cine hablado y también en la televisión.





Las Dos Tormentas fue una obra teatral elaborada por Joseph R. Grismer, de la historia de Lottie Blair Parker, y sería su esposa Phoebe Davies quien daría vida al personaje principal, haciendo de esta obra una de las más populares en 1909 con más de 4000 puestas en escena. La actriz moriría en 1912 debido a una larga enfermedad a los 48 años, pero llevaba más de diez años haciendo Las Dos Tormentas. Para cuando la obra fue tomada para su versión cinematográfica, crítica y público la percibieron como desfasada, con una historia demasiado antigua, sin mucho atractivo. A pesar de ello, Griffith tendría un triunfo en sus manos. Las Dos Tormentas se convertiría en su producción más costosa pero sería también la más exitosa financieramente. La película sería apreciada por una historia llamativa y por la espectacularidad en el final.





Las Dos Tormentas también sería bien llevada por la crítica, pero como muchas de las obras de Griffith sería censurada por pequeñas dilemas concernientes con la época. La exposición de valores que denigraran a la familia o a la mujer no era permitida de mostrarse, no importando que se traten de temas de ficción. La pareja de la película la conformaban Lillian Gish y Richard Barthelmess, quienes ya habían demostrado sus dotes en Lirios Rotos, una de los más grandes logros de Griffith en pantalla. Ambos cumplirían una vez más adentrarse en una historia dramática de contrastes, siendo Gish siempre alabada por su mayor capacidad histriónica. Las Dos Tormentas podría ser considerada el último de los grandes dramas de Griffith, condimentado con todos sus sutiles detalles y con la fortaleza de un director en sus años de vejez creativa.






Datos.

Título Original: Way Down East
Dirección: D. W. Griffith
Año: 1920
País: Estados Unidos
Intérpretes: Lillian Gish, Richard Barthelmess, Lowell Sherman, Burr McIntosh, Kate Bruce, Mary Hay, Creighton Hale, Emiliy Fitzroy, Porter Strong, George Neville, Edgar Nelson
Duración: 145 min.

domingo, 16 de noviembre de 2014


LÍMITE




Intro.

Una fotografía. Múltiples imágenes. ¿Puedes recordar tus días? ¿Puedes rememorar el arte? ¿Quién se encuentra a tu lado cuando te acaricia el silencio? ¿Cómo expresar el sonido del viento? Nos encontramos diambulando en el hondo mar y no tenemos respuestas mas que la quietud, la serenidad, porque inclusive minutos antes de la muerte podemos entender esa tranquilidad total… saber que todo se mantiene en la inmovilidad de nuestros sentimientos. No podemos encontrar la forma de expresarnos ante tanta belleza. No encontramos la forma de expresarnos ante ese total cuerpo azul.






Cuerpo.

Las películas mudas son productos que han sufrido demasiado debido a la fragilidad de las cintas en esos tiempos, al limitado número de copias y en ciertos casos, sobre todo a las películas que no eran consideradas muy grandes o que no encontraban un éxito inmediato, al poco cuidado y al archivo en donde terminaban. Muchas películas mudas se encuentran perdidas y con el tiempo han surgido copias en muchos lugares del mundo, en algunos casos en colecciones privadas, en elementos guardados por familiares o propietarios de los derechos y a veces, con mucha suerte, en bibliotecas, monasterios, asilos, entre otros.





Mário Peixoto creo una película experimental llamado Límite en 1930. Siempre ligado con el cine y amante de este medio, Peixoto sería decididamente influenciado por el cine europeo vanguardista de Francia, Alemania y otros países. Poco se sabe de su vida pero era un joven acaudalado que a los 22 años creo su única película, por la cual es altamente recordado.





En un principio, Límite no tuvo mucha consideración. Se estrenaría un año después de terminada en Río de Janeiro. La película no tuvo mayor repercusión en el público y el hecho que Peixoto manejara la mayoría de los hilos argumentales hizo que pareciera más el esfuerzo de un solo hombre que el de un proyecto coordinado. Pero dentro de la poca exposición que tuvo muchos críticos y conocedores del cine lograron admirar dicho filme, entre ellos estuvo Sergei Eisenstein, que supuestamente habría escrito un artículo sobre la película. Límite caería en una especie de culto, que se vería envuelta en el misterio de su creación y en su “pérdida” durante los años cuarenta y cincuenta. En los años setenta, el esfuerzo de algunos críticos logró la preservación y restauración del filme. En los ochentas y noventas sería considerado el mejor filme brasileño de todos los tiempos.





Lo llamativo de la película es la técnica usada por Peixoto. El juego de cámara y movimientos es algo que puede vislumbrar influencias de los cineastas experimentales en Francia durante la etapa muda como Buñuel, Kirsakoff, Gance o Dulac. Este fue un trabajo a partir de las especificaciones de Peixoto del trabajo con la cámara en cada plano y buscando con su camarógrafo Edgar Brazil los efectos necesarios para Limite. Así mismo, Peixoto buscó una composición musical muy refinada que incluía a Erik Satie, Claude Debussy, Alexander Borodin, Igor Stravinski, Sergei Prokofiev y Cesar Franck. La película no contaría con intertítulos (excepto en la restauración, donde era necesario explicar la falta de algún metraje) y Peixoto tendría una pequeña participación como actor. La historia de la película trata sobre dos mujeres y un hombre en un bote a la deriva y como a partir de flashbacks cada uno va recordando su vida. Uno de los mayores logros del cine brasileño, Límite es un triunfo del cine experimental y pionero en sus técnicas de filmación.






Datos.

Título Original: Limite
Dirección: Mário Peixoto
Año: 1930
País: Brasil
Intérpretes: Iolanda Bernardes, Edgar Brasil, Olga Breno, Brutus Pedreira, Mário Peixoto, Tatiana Rey, Carmen Santos, Raul Schnoor
Duración: 120 min.

lunes, 10 de noviembre de 2014


RECORDANDO CON IRA





Intro.

Somos animales. Y no podemos controlarlo. La sociedad y sus reglas nos dicen que debemos “comportarnos”, que debemos seguir conduciéndonos de una manera correcta y apropiada, para que nadie se de cuenta que somos diferentes, para que nadie sienta que somos sospechosos de algo. Así debemos transcurrir, ocultando nuestras verdaderas pasiones, nuestros verdaderos motivos. Pero nadie se ha preguntado, ¿si somos diferentes? ¿por qué no reaccionamos igual? ¿somos algo errado? Continuamos viviendo y demostrando que algo sucede dentro de nosotros, que algo está más allá de nuestro entendimiento, que nuestra conducta está dictada a voluntad y esta no se suscribe a ninguno de los modelitos que tanto brillo quieren los seres humanos cuando se confrontan al sol.






Cuerpo.

La nueva ola del cine británico de los años cincuenta responde a una crítica social denominada literalmente “realismo de lavadero de cocina” (kitchen sink realism), que estaba influenciado por los escritores de dicha época (los reconocidos Angry Young Men), cuya óptica era denunciar la realidad social y economía de Inglaterra en sus tiempos. La fuerza de este movimiento estaba centrada en la clase laboral, buscando una forma de socialismo, con cierta influencia de sus pares soviéticos pero sin ese sentido tan radical del comunismo. Los artistas que salieron de este movimiento fueron escritores que transportaron sus obras al teatro en mayor medida, y sería a través de este medio en donde cambiarían las comedias de humor negro y con cierta crítica social a dramas enteramente conductores de la problemática laboral. La popularidad de este medio tuvo tal acogida que los mismos artistas buscaron cruzar las fronteras, siendo el cine el medio perfecto para dicho objetivo.





Si bien a finales de los cuarenta varias películas comenzaron a demostrar ser precursoras de la corriente, sería a finales de los años cincuenta en donde se instauraría como un medio fortalecido y propio, teniendo en Recordando con Ira a su primer representante. Uno de las características de este nuevo movimiento sería el antihéroe. El antihéroe nace a partir de las razones correctas pero de los medios equivocados trata de demostrar lo errado del sistema, pero debido a su incapacidad de  interpretarlo dentro de los parámetros que la ley y la sociedad le exigen, termina siendo como un luchador sin objetivo, confundido en su propia existencia y en su falta de reconocimiento con sus pares. En la mayoría de casos estos antihéroes terminan con destinos grises, que no llegan a satisfacer sus necesidades, dejándoles con un vacío existencial incluso mucho mayor que al comienzo de sus problemas.





Recordando con Ira fue una obra teatral creada por John Osborne en 1956, cuyo director sería Tony Richardson. El mismo Richardson dirigiría la versión cinematográfica a pesar de no contar con la experiencia necesaria, pero bajo la presión de Osborne sobre el productor Harry Salzman, quien no estaba de acuerdo con esta elección. Richardson no solamente demostraría gran capacidad de adaptación, sino que se acoplaría muy bien a la nueva ola del cine británico. A pesar de un inicio sorprendente en los sesenta, el director británico terminaría por ir decayendo paulatinamente, alternando su trabajo en cine, televisión y teatro en las siguientes décadas. Sus mejores obras son a partir de este movimiento.





Uno de los mejores atractivos del filme es su reparto. Encerrado en cuatro personajes claves, tanto Richard Burton, Claire Bloom, Mary Ure y Gary Raymond cumplen papeles muy destacados. Burton fue un gran actor teatral. Desde un comienzo demostró una gran capacidad y talento, lo que lo llevaría a la aclamación de público y crítica. La carrera de Burton es tanto fascinante como intrigante. Su desarrollo en el teatro lo colocan en un pedestal mientras que su elección de proyectos cinematográficos lo llevan a ser una suerte de artista popular, mostrando su talento en algunos filmes pero cuya vida social terminarían convirtiéndolo en una parte más de Hollywood, entre escándalos y excesos. Claire Bloom también sería una gran actriz de teatro, teniendo paralelamente una gran carrera en el cine. Su despliegue sería rápido, al ser escogida por Charles Chaplin para Candilejas y logrando así el estrellato. Su carrera se expande en cine, teatro y televisión, y se mantiene activa hasta estos días.





Recordando con Ira es una de muchas obras teatrales británicas que tuvieron en su versión cinematográfica gran acogida. Como parte de esta nueva ola de los sesenta se incorporó a dicho cambio lograrían gran aceptación con la juventud de su tiempo y por esa manera frontal de hablar de la incomprensión de la gente debido al gobierno y a los estatutos de trabajo. Sumado a ello, la calidad del trabajo en la dirección y actuación permitió que se convirtiera en uno de los primeros ejemplos del movimiento, logrando cambiar la manera de crear filmes en el Reino Unido, distanciándose de los clásicos y creando lecturas nuevas para una nueva generación. Este tipo de cine se mantuvo hasta comienzos de los setenta, pero su influencia aún puede notarse en el cine británico de nuestros días.






Datos.

Título Original: Look Back in Anger
Dirección: Tony Richardson
Año: 1959
País: Reino Unido
Intérpretes: Richard Burton, Claire Bloom, Mary Ure, Gary Raymond, Edith Evans, Glen Byam Shaw, Phylis Neilson-Terry, Donald Pleasence
Duración: 98 min.

domingo, 2 de noviembre de 2014


MÁS CORAZÓN QUE ODIO





Intro.

Las raíces son profundas. Cuando se mantienen por años son profundas y crecen incluso más allá de nuestra vista. En el inmenso panorama del pasado somos niños jugando a estar en un lado y otro, sin darnos cuenta de toda la violencia que mantenemos en nuestras propias palabras. A veces destruímos y matamos, sin darnos cuenta que aquellos muertos hoy, serán nuestros asesinos el día de mañana. E intercambiaremos juegos mientras que siempre pensemos en dos bandos y podamos salir a jugar y sonreír, matar y morir. Las profundas raíces no crecen en nuestra mente pero podemos sentirlas en cada paso, es parte de nuestro hogar y nuestra descendencia. Alguien siempre trata de evitar que hablemos sobre estas raíces, pero es imposible quitarte una careta y no saber que debajo existe un rostro, un rostro que representa toda una historia, la cual hemos contemplado tantas veces en otras vidas.






Cuerpo.

John Ford y John Wayne son un legado innegable en el mundo del cine y del western. El primero sería un autor por propio derecho, tomando a un género considerado menor, visto como simples aventuras entre un bando diferente a otro para transformarlo en entregas de total seriedad y profundidad, enfatizando el lado humano de sus personajes. A pesar de una notable parcialidad sobre sus orígenes, y por lo cual Ford sería duramente criticado, su tratamiento del western responde también a una mejor comprensión de todo lo que podía provocar el género, desde aspectos netamente visuales en cuanto a la escenografía, hasta la exploración psicológica de los personajes, reforzándolo gracias a grandes actores y a historias totalmente llamativas y bien trabajadas. El segundo es ya un ícono del cine americano y mundial. John Wayne es prácticamente una institución en el séptimo arte y su nombre está asociado con las mejores entregas que ha podido inspirar el western, ya sea desde una temprana edad hasta sus últimos años. Wayne es el Duque por excelencia y su capacidad de recrearse como una presencia en este género no puede ser discutida.





Más Corazón que Odio fue un proyecto ambicioso que llegaría a convertirse en uno de los mejores ejemplos del séptimo arte. Ford tomaría la novela de Alan Le May y plasmaría la historia de un rapto y un rescate envuelto en un halo de racismo que conllevaría a uno de los personajes más complejos interpretados por Wayne. Si bien la película sería llevada como uno de los tantos proyectos de Ford, la crítica cobraría fuerza debido a esa necesidad del director americano de mostrar a los nativos americanos como los salvajes en contra de las fuerzas estadounidenses. La historia que envuelve este drama es basada en hechos reales pero cuya coyuntura ha sido vinculada con el racismo antes mencionado y con ese estudio dedicado de Ford sobre sus personajes. Tanto el drama como la crítica social harían de esta una película compleja, buscando interpretaciones y representaciones de cada uno de los personajes, llegando a ser de gran influencia en diferentes realizadores.





De gran importancia también es el gran reparto e interpretación. John Wayne en uno de sus personajes más representativos, se ve acompañado de usuales y virtuosos colaboradores de Ford. Jeffrey Hunter en posiblemente su mejor rol acompaña a Wayne y junto a él, Vera Miles y Ward Bond también en roles importantes. Natalie Wood es la pequeña Debbie, el objeto de deseo de toda la trama y que ya destacaba desde corta edad en diferentes producciones. En roles secundarios también encontramos a Harry Carey Jr., Henry Brandon, John Qualen, entre otros. Estas interpretaciones hacen la película aún mucho más importante porque lo que se destaca es la profundidad de estos, esa capacidad interpretativa de director y actores de demostrar que los personajes van más allá de las simples y cortas intervenciones, sino que son parte de la cosmología de la trama, insistiendo que hay muchos más nudos que se desatan de la trama principal.





Existen muchas interpretaciones en cuanto a la relación de los personajes de la película. Ethan Edwards, interpretado por Wayne, demuestra no ser solamente un personaje llevado por la discriminación sino por otros motivos concernientes a su familia. Ciertas intenciones en cuanto al personaje parecen ocultas pero cuya funcionalidad en la película han permitido a críticos entender que sus motivos iniciales de racismo están determinados por la valoración a la familia, el amor, el genocidio e incluso la venganza. Las relaciones entre comanches y estadounidenses (quienes en realidad, vendrían a ser los invasores) no están definidas en estos contextos, ya que cada uno parece conocer y respetar ciertos rasgos de la otra cultura y sus tratos parecen mediar en cuanto a una invisible línea de lo permitido. Ford busca equilibrar la línea entre ambos, pero aún así mantiene ese racismo de Estados Unidos por mostrar a los nativos como salvajes.





Pero Más Corazón que Odio terminaría siendo un gran logro. Ford cambiaría el final de la novela, a instancias más dramáticas y con la fuerza de su temática, la exploración del hombre como un ser individual perdido en la extensa escenografía de la vida. Eso es lo que Ford hace de manera perfecta, tanto en entregas como Uvas de Ira, Que Verde era mi Valle y otros dramas, el gran director logra poblar el western de estas capacidades, no haciendo de este el simple acto de trasladar una historia entre indios y caballos, sino que logra encontrar los propios beneficios de este género, algo que ya estaba modificando desde la etapa muda. Su capacidad podría hablar de su mejor western pero en su gran carrera, Ford demostraría poder reinterpretarse en varias oportunidades, convirtiéndose en uno de los más grandes representantes de su país.






Datos.

Título Original: The Searchers
Dirección: John Ford
Año: 1956
País: Estados Unidos
Intérpretes: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Antonio Moreno, Hank Worden
Duración: 119 min.