jueves, 30 de mayo de 2013


EL AÑO PASADO EN MARIENBAD
 
 
 
 
 

Intro.

El año pasado no es este año. Y el próximo año no será tampoco el año pasado. Pero, ¿cómo puedes notar la diferencia cuando todos tus relojes están derretidos? ¿Cómo puedes saber exactamente la diferencia cuando tu sentido del tiempo es aquello que señala tus ojos y tus ojos están constantemente cerrados? No puedo creer que puedas señalarme en este tiempo y decir con seguridad que soy yo en el año pasado, que soy yo en el presente año y que soy yo en el próximo año cuando no conoces que cada año es diferente. ¿Quién puede resolver este esquema? No estamos en Marienbad o en cualquier otro esquema de castillos, corredores y múltiples habitaciones. Estamos aquí solos en este momento y te pido que me otorgues palabras que den sentido a mi vida… quiero algo más que un juego en el cual el anfitrión no puede ser vencido.

 
 
 
 

 
 
Cuerpo.

El Año Pasado en Marienbad es una película única en su construcción y estilo. Es una de las pocas películas cuya densidad y complejidad han llevado a críticas dispares, siendo vista como una de las películas más grandes jamás hechas, al mismo tiempo que se la califica como incomprensible y ridícula. Ha sido galardonada con diferentes premios e incluso rechazada de competiciones. La película es el manejo extraordinario de dos hombres, su director Alain Resnais y su guionista Alain Robbe-Grillet. La genialidad, o la locura, detrás de este filme demuestra la colaboración cercana de dos grandes artistas, aunque con diferencias visibles después de terminado el proyecto y con también diferentes perspectivas del significado y la esencia de todo el trabajo, ambos hombres demostraron toda su capacidad en crear un hecho artístico, desentreñándolo de su contexto social y político, algo muy común en las películas francesas de ese tiempo, y tomando referencias puramente artísticas y surrealistas para desenfocar al público “normal” y presentar un híbrido en su forma más productiva.

 
 
 
 
Alain Resnais había demostrado durante su carrera ser un director experimental, exquisito y con un compromiso con el arte, tanto de su tiempo como con la importancia del arte en etapas anteriores. Resnais comenzó su trabajo arduo a mediados de los años cuarenta a través de los cortometrajes, algunos que lograron gran aceptación y reconocimiento. Este tipo de exploración y experimentación lo llevaría a su primer largometraje en 1959, Hiroshima Mon Amour, convirtiéndolo en una sensación rápidamente. Resnais dos años después concentraría todas sus tendencias para crear El Año Pasado en Marienbad, junto a un guionista a toda medida. Alain Robbe-Grillet fue uno de las figuras asociadas al Noveau Roman francés. A pesar de solo contar con cuatro novelas en 1962, Robbe-Grillet era muy apreciado dentro del círculo literario y sus primeras obras fueron destacadas por personalidades como Roland Barthes y Maurice Blanchot. El escritor francés encontró en Resnais la fuente precisa para desenvolver sus ideas en el cine y a pesar de su exitosa colaboración en El Año Pasado en Marienbad, terminó desencantado con las modificaciones hechas a su novela, procediendo posteriormente a ser él mismo el director de sus propios proyectos.
 
 
 
 
 
 La película consta de tres personajes principales. Tomando en consideración el estilo particular del proyecto, ninguno de estos tres personajes tiene nombre, incluso en el guión son señalados como “A”, “X” y “M”. “A” representa a la mujer interpreta por la gran actriz Delphine Seyrig. Sería a partir de esta película que Seyrig obtendría fama internacional y Resnais le había propuesto protagonizarla después de un encuentro en New York. Sería recién su segunda película, pero a partir de esta, Seyrig lograría trabajar con diferentes directores como Truffaut, Buñuel, Duras, Zinnemann, entre otros. Gracias a su trabajo, Seyrig pudo transmitir sus ideales con respecto a los derechos de la mujer y los abusos sexistas contra ellas en el mundo del cine. “X” refiere al hombre cuyo encuentro es crucial en Marienbad, interpretado por el italiano Giorgi Albertazzi. Un actor más apegado al teatro y la televisión, Albertazzi ya había tenido diversas incursiones en el cine, pero ninguna tan popular como en la obra de Resnais. El actor italiano mantendría la línea del teatro, del cine y la televisión, teniendo participaciones modestas en la gran pantalla. “M” refiere al supuesto marido de la mujer, interpretado por Sacha Pitöeff. El actor de origen suizo tendría su rol más representativo en Marienbad, siendo un hombre más llamado al teatro. Resnais trató de ubicar actores de no tanta notoriedad, logrando inculcarles cierto control y densidad, a partir de las modificaciones que pretendió establecer.
 
 
 
 
 
El Año Pasado en Marienbad no solamente se presenta como un híbrido, sino que Resnais buscó en toda forma que la película remitiera a diferentes influencias cinematográficas, pero más aún que rememorara al cine mudo, desde los aspectos técnicos el director francés buscó alterar la imagen para que la película pudiera verse con tonalidades propias del cine mudo. No pudiendo lograr ese cometido, instauró que todos los actores, sobretodo los secundarios, tuvieran movimientos impropios en relación a esa falta de naturalidad presentada en las películas mudas. Incluso hay momentos de total inmovilidad, de lentitud gratuita y de antinaturalidad expresa. También buscó que el vestuario usado correspondiese con algunas películas mudas de gran notoriedad como El Dinero y La Inhumana, ambas de Marcel L’Herbier. En algunos casos promovió que los actores observen películas mudas para lograr su cometido. Una de estas películas sería La Caja de Pandora de G. W. Pabst. El personaje de Seyrig lleva el estilo del cabello corto en homenaje al personaje de Louise Brooks en la película muda de 1929.

 
 
 
 

La producción de El Año Pasado en Marienbad es un total compedio de influencia y disasociaciones. En búsqueda de evitar contextualizar, Resnais promovió la imagen y la poesía como parte de un desligamiento total con las narraciones lineales, queriendo provocar en el espectador la imposición de nuevos esquemas por los cuales solamente uno debe dejarse llevar y no buscar lógica tradicional alguna. La voz en off no configura el espacio observado, pero toma referencia con respecto a la estética y al arte. Los personajes se mueven, se detienen, hablan sobre tantos temas, ninguno con confluencia con la trama original y sin aparentes comienzos o finales, los actores principales parecen pertenecer a un triángulo amoroso a la vez que aparentan por momentos ser tres extraños en todo el sentido de la palabra. La película se desarrolla a través de estos ilógicos estatutos y propone no buscar parámetros o explicaciones a escenas específicas que en realidad están contribuyendo con todo el aire enrarecido que busca su guionista y director. Marienbad influenciaría a diferentes directores como Bergman, Fellini, Varda, Duras, Rivette y sobre todo, a Stanley Kubrick, quien lo tomaría como influencia directa al momento de crear El Resplandor.

 
 
 
 
¿Es posible una interpretación sobre El Año Pasado en Marienbad? Probablemente no, porque la película busca impedir justamente ello. Gracias a las diferencias y omisiones existentes entre el guión y la película, podemos entender algunos momentos claves del proyecto, pero existen cuestiones cinematográficas que van más allá de la simple extrapolación de la escritura a la imagen. La línea argumental básica nos presenta tres personajes en donde una mujer y su supuesto esposo encuentran a un tercer personaje, un supuesto amante con el cual ella decidiría fugarse. Pero todo ello es exactamente un supuesto enrarecido por la ambigüedad de la película. Los tiempos entre el año pasado en Marienbad, el presente año y el siguiente año parten también de una ambigüedad temporal notoria, no hay asideros para fomentar la consistencia pues el trabajo poético, de reflexión y profundidad se superpone a toda noción. El Año Pasado en Marienbad es una película única en su concepción, muy probablemente una de las pocas películas originales existentes, cuyo enigma siguen atrayendo y repeliendo a propios y extraños, pero que en suma es la creatividad en su máxima expresión, sin ataduras, sin conflictos y con la idea de recrearse a sí misma.
 






Datos.

Título Original: L’Année Dernière à Marienbad
Dirección: Alain Resnais
Año: 1961
País: Francia
Intérpretes: Giorgio Albertazzi, Delphine Seyrig, Sacha Pitoëff
Duración: 94 min.

sábado, 25 de mayo de 2013



EL ECLIPSE
 



Intro.

La luz está bloqueada. El sol va desapareciendo poco a poco y la luz está bloqueada. Un dedo está cubriendo el sol rápidamente y ese dedo tiene la indescifrable marca original que no puede tener ningún otro. Mientras te vas acercando puedes ver esas líneas que cubren poéticamente el dedo. Aún más cerca puedes ver como esas líneas se transforman y se convierten en letras. Y puedes leer. Puedes leer la inscripción que todo mundo es capaz de entender. Y cuando lees Antonioni, puedes entender el movimiento del dedo. Mientras frotas tu frente secándote el sudor puedes entender el eclipse en el cual eres un burdo invitado. Vuelves a tu lugar y dejas de preguntar. Vuelves a tu lugar e imitas silencio. Aunque bien sabemos tú y yo que aún tienes muchas preguntas por dirigir.

 
 

 

 
Cuerpo.

Michelangelo Antonioni es un producto genuino de los sesenta. Su carrera como director empieza en los años cincuenta, pero sería en la siguiente década donde demostraría ser un genuino realizador que cambiaría la manera de ver el cine. Todo empezaría en 1960 con La Aventura, reinventando el cine y su percepción acerca de la misma. Este sería el comienzo de una de las trilogías más famosas del cine, continuando con La Noche (1961) y El Eclipse (1962). Estas entregas abrieron una gran apertura al cine experimental, revitalizando el cine italiano que se encontraba en uno de sus más finos momentos. Si bien el neorrealismo italiano de comienzos de los años cuarenta había sido la apertura internacional y una corriente original del país sería el cine de autor inspirado por nombres como Antonioni, Fellini, Pasolini, Visconti, Scola, Leone, Petri, entre tantos otros, lo que lograría llevar al cine a latitudes insospechadas y que colaboraría con su expresión artística en la totalidad de la palabra. El cine italiano encuentra una cúspide en estos años, logrando el clamor mundial, reconociendo a sus realizadores y la internacionalización de gran parte de sus estrellas, con un estilo marcado por cada uno de sus referentes. Este es el cine italiano en su más alta expresión.

 
 
 
 

La referencia inmediata a Antonioni y su trilogía del eros, la modernidad y la soledad responde al nombre de una actriz italiana: Monica Vitti. Como única colaboradora en formar parte de las tres películas, Vitti es la actriz fetiche de Antonioni. Con ella, el realizador italiano logra sus mayores triunfos y la presenta como una de las mayores referencias del cine italiano. Vitti encarna a cabalidad la ideología de Antonioni, aquella de la mujer arraigada a un contexto pero fuera de todos estos, de la soledad y el silencio, de la profundidad y de los juegos superficiales. Antonioni y Vitti aprendieron a madurar juntos profesionalmente, al mismo tiempo que compartieron una relación sentimental. Sin mayores entradas en el cine italiano, Vitti se convirtió en actriz de carácter y de gran capacidad. Lamentablemente el final de la relación con el director italiano significó también el fin de su colaboración, haciendo que Vitti cambia radicalmente la óptica de sus trabajos, acercándose más a la comedia. Si bien estas películas aún demuestran toda la habilidad de Vitti, no podría volver a estas anteriores actuaciones, teniendo una suerte de grandiosidad jamás repetida. Vitti es esencial en la trilogía, demostrando ser una de las colaboraciones más importantes del cine, pero también una de las más cortas.

 
 
 
 

El Eclipse también nos presenta las figuras internacionales de Alain Delon y Francisco Rabal en los roles estelares. Delon ya era una figura internacional reconocida gracias a Roco y sus Hermanos y A Pleno Sol, ambas de 1960. Delon se convertiría en uno de los más importantes actores del cine francés y en uno de los galanes más codiciados de su tiempo, aumentado su fama por su perturbada vida fuera de la pantalla, su tórrido romance con Romy Schneider, haciendo de él un sex symbol durante décadas. Por su parte, Francisco Rabal fue un actor español cuyo labor empezaría principalmente en los años cincuenta. Fue en esta etapa donde encontraría en Buñuel al mayor impulsador de su carrera, siendo parte en tres películas del gran director español. Si bien su rol en esta película es secundario, forma parte de la ideología de Antonioni logrando una entrada importante dentro de su filmografía.

 
 
 
 
El Eclipse ganaría en 1962 el premio especial del jurado en el Festival de Cannes y estaría nominada a la Palma de Oro. Es sin duda alguna el filme más arriesgado de la trilogía y uno de sus más logrados. Algunos críticos sostienen que los últimos minutos de la película son el sello distintivo de Antonioni y es el segmento más increíble de la filmografía de Antonioni. La película se debate entre la temática ya conocida del maestro italiano, proponiendo la adaptación de contextos comunes, como la bolsa de valores o los encuentros románticos del personaje de Vitti, hacia sus tendencias. Es cierto que existe todo un manejo previo ejecutado a la perfección en cuanto a las temáticas a debatir. El erotismo aparece dentro de la película como una de las sensaciones más intensas pero ello no deja de estar ligado con la soledad y la alienación. Como perfectos elementos por parte del director, Vitti y Delon cumplen el importante rol de permanecer como estructuras frívolas y de expresarse intensamente según la intencionalidad, siendo tal vez una de las labores más arduas en la actuación. Para la actriz italiana todo aparece resuelto, siendo ya parte de las dos películas anteriores que manejan dicha dinámica y teniendo en Antonioni a un maestro cercano y querido.

 
 
 
 

Pero aún así, Vitti parece reinventarse. De la gran notoriedad en La Aventura, a un papel menor en La Noche, para finalmente volver en El Eclipse en su mejor momento. Su belleza no está tan remarcada en La Aventura y su personaje no permite tantas facetas como en esta última entrega. En la primera película el misterio aparece en su medio, en su contexto, mientras que en El Eclipse el misterio parte a través de los personajes. Tanto los personajes de Vitti y Delon están imbuidos de todas esas particularidades de Antonioni: muestras de la sociedad italiana, del erotismo desmedido, de la profundidad y la soledad entre ellos, de la incompresión ante la modernidad y el arte, de la necesidad de expresarse y no hacerlo. Antonioni reinventa el modernismo en tres entregas y se coloca como uno de los más destacados directores de su tiempo. Lamentablemente, su relación con Vitti solo permitiría la entrega de Desierto Rojo (1964), una más incisiva demostración de sus tendencias dentro de la psique humana, para después separarse e ir cada uno por su lado. En 1981 colaborarían en El Misterio de Oberwald, una película que demuestra que sus mejores años habían quedado ya muy atrás.







Datos.

Título Original: L’Eclisse
Dirección: Michelangelo Antonioni
Año: 1962
País: Italia
Intérpretes: Monica Vitti, Alain Delon, Francisco Rabal, Louis Seigner, Lilla Brignone, Rossana Rory, Mirella Ricciardi
Duración: 126 min.

domingo, 19 de mayo de 2013


LA LEY DEL HAMPA

Intro.

El sonido de las balas es bastante conocido. Aún incluso cuando no las puedas escuchar. El rostro y la imagen de aquellos que pisotean la ley son también bastante reconocidos. Esa sonrisa cínica y esa mirada que puede aplastar hasta al más limpio de los mortales es otra excusa para creerse dueños de cada espacio. Gente ruin sin leyes y sin modales, que comparte su vida con otros de su mismo desorden, acariciando un arma que se dispara sola. Y todos confluyen en los mismos antros y corrompen los mismos contextos. ¿Quién los puede detener? Una conciencia. ¿Y qué es una conciencia cuando no se puede pronunciar un nombre con total normalidad?




Cuerpo.

Josef von Sternberg es mundialmente reconocido por ser el genio tras entregar a Marlene Dietrich al mundo. Todo lo que concierne a la leyenda de la diva alemana parte del gran manejo de von Sternberg y su visión para convertirla en un icono de generaciones. Pero von Sternberg no es solamente ello, sino que es constructor de un gran estilo cinematográfico desarrollado tanto en el cine mudo como en el cine hablado. De origen austríaco, el director hizo su carrera principalmente en Estados Unidos, pero con una entrada importante en el cine alemán en 1930, que contaba con la primera participación de Marlene Dietrich en una película hablada y su inminente estrellato mundial. Von Sternberg crearía un nuevo estilo con sus películas mudas aunque sería algo desprestigiado por la falta de óptica de las compañías americanas, y recién sería tomado en cuenta con la incorporación de Dietrich dentro de su cine y al inevitable acercamiento a Hollywood, donde tendría un cuerpo de trabajo interesante con la actriz alemana. Desafortunadamente, su asociación con Dietrich probó ser demasiado exitosa como para dejarla o como para desarrollar sus técnicas en otros ámbitos y la figura de von Sternberg se fue disipando a medida que Dietrich lograba aún mayor fama mundial a través de otros directores.

Von Sternberg comenzaría su etapa muda cuando Chaplin, impresionado por el director, le pidió encargarse de un proyecto con su actriz fetiche de la era muda, Edna Purviance. La película no funcionó y Chaplin destruyó todas las copias existentes. Von Sternberg tendría otra oportunidad en Paramount Pictures donde a pesar de todo pronóstico logró gran popularidad e implantaría una nueva técnica en el uso de luz y sombras. La Ley del Hampa de 1927 sería su primera película después del fiasco con Chaplin y Paramount no esperaba mayor ganancia con dicha película. El director original del filme sería Arthur Rosson, pero fue despedido antes de empezar a filmar. La Ley del Hampa fue escrita por el reconocido escritor Ben Hecht, quien ante la poca credibilidad por la película pidió que su nombre fuera sacado de los créditos. El estudio tampoco quiso mayores gastos en publicidad y la película abrió inicialmente en una sola sala de cine. El filme se convirtió en un éxito de la noche a la mañana y su entrada le permitió a von Sternberg el desarrollo de mayores proyectos. Ben Hecht ganaría el Oscar a mejor guión en la primera ceremonia de los premios de la Academia. La Ley del Hampa es considerada la primera película sobre gangsters, en donde se crean las pautas para las siguientes entregas del género: el antihéroe, la femme fatale, el camarada, así como escenas que implicaban los movimientos del bajo mundo y sus particularidades.



La Ley del Hampa nos presenta a un trío excelente en la actuación. George Bancroft es el "Toro" Weed, un gangster con su propio código moral que no respeta la ley pero tiene ciertos gestos de desprendimiento con lo que respecta a sus compañeros y aliados. Bancroft fue un actor de cierta popularidad en el cine mudo y cuya estrella parecía que brillaría en el cine hablado, pero su mala disposición con directores y grupo técnico lo tuvo relegado a roles menores en ciertos clásicos. Evelyn Brent es "Plumas" McCoy, la femme fatale, en una de las grandes entradas de este arquetipo de personaje femenino. Brent fue una asidua actriz en la etapa muda, buscando ganar notoriedad y elevar su carrera, pero desafortunadamente solo llegó a tener reconocimiento a través de von Sternberg. Su interpretación en esta película y La Última Orden son muestra de una actriz de temple y de gran carácter. Lastimosamente su última colaboración con von Sternberg es Dragnet, una película considerada perdida. Clive Brook es "Rolls Royce" Wensel, el inseparable amigo de Weed.  El más talentoso del trío, Brook tuvo grandes apariciones en el cine mudo y hablado. El actor inglés estuvo inclusive en El Expreso de Shanghai, una de las grandes películas habladas de von Sternberg al lado de Marlene Dietrich.


La Ley del Hampa es una película de gran valor artístico, mostrando las primeras muestras del cine de von Sternberg y enriqueciendo a los personajes a través de la cámara, del uso de la escenografía y de la gran virtud de sus tres actores principales, que logran armonizar el mensaje del director austríaco. Como elemento fundamental de la historia escrita por Hecht nos encontramos ante la palabra y el honor humano desde una perspectiva retorcida; el mundo de los delincuentes es mostrado también a través de sus códigos y estos parecen enaltecer a aquellos de “gran corazón” inclusive en el oficio más erróneo de acuerdo a la ley. La actualidad de la trama y de su presentación es uno de los grandes logros de von Sternberg porque mantiene la vitalidad y configura muy bien a sus personajes haciéndolos totalmente redondos e imprimiendo la profundidad a través del juego de cámaras, los close-ups, la falta de movilidad, la estaticidad de ciertas tomas, los cortes; todo ello en búsqueda de la expresividad necesaria para fundar a La Ley del Hampa de un estilo único, lo que provocaría la inmediata respuesta del público y siendo el comienzo de la gran carrera de Josef von Sternberg.



Datos.
Título Original: Underworld
Dirección: Josef von Sternberg
Año: 1927
País: Estados Unidos
Intérpretes: George Bancroft, Evelyn Brent, Clive Brook, Fred Kohler, Helen Lynch, Larry Semon, Jerry Mandy
Duración: 80 min.







sábado, 11 de mayo de 2013


MOULIN ROUGE

 
 

Intro.

Entre los bailes y el movimiento se destaca la alegría de sus participantes. Movimientos armónicos y sensuales, y la alegría de la vida por parte de aquellos cuya única preocupación es el siguiente vestido o la próxima pareja de baile. Y así como un baile, la vida nos muestra los movimientos armónicos desfasados, las nuevas tendencias y la inevitable mirada entre miradas, la caricia que no es parte de nuestro tiempo y las palabras constantemente vanas cuando deseamos oír algo más. Sin discreción o aviso alguno, un terrible accidente llamado pasión nos controla y mientras nuestra nariz sangra y nuestro cuerpo cae inerte en el asfalto, conseguimos entender esas palabras que buscaban alejarnos de aquel final que todos anticipaban… menos tú.


 




Cuerpo.

Ewald André Dupont, más conocido en los créditos de sus películas como E. A. Dupont, fue un director alemán en los comienzos del cine, siendo uno de los pioneros en cuanto a técnicas e inventiva. Tuvo mucha fama en su país natal siendo Variété uno de sus más logrados esfuerzos. Variété era un drama protagonizado por los reconocidos actores Emil Jannings y Lya de Putti, cuyo principal atractivo era el uso de cameras de Karl Freund y el tratamiento de su director. Esto lo llevaría rápidamente a Hollywood e Inglaterra donde empezaría a filmar géneros variados y cuyas películas destacarían por atractivos inspirados con la experimentación. En el caso de Atlantic (1929), la historia sobre el Titanic, se pudo ver una innovación en cuanto a los comienzos del sonido. En el caso de Piccadilly (1929), la película sería muy aclamada y reconocida por tener como actriz principal a Anna May Wong, la primera mujer asiática en ser actriz de fama mundial. A pesar de estos y otros ejemplos exitosos, Dupont no encontró en Estados Unidos la recepción necesaria y su carrera como director se iría desvaneciendo a finales de los años treinta.

 
 
 
 

En 1928, Dupont filmaría Moulin Rouge en Inglaterra, siendo esta su última película muda. La película es estelarizada por Olga Tschechowa, una actriz rusa de cierta popularidad en el cine mudo y por Eve Gray, actriz con ciertas entradas interesantes cuyo trabajo se desarrolla mayormente en los años treinta. Dupont no solamente dirigiría la película, sino que también sería el productor y guionista de la misma, presentándonos un gran uso de cámaras y de edición. La película tiene escenas claves en donde los aspectos técnicos, como en las escenas de baile y del desenlace, muestran las grandes innovaciones del director, con rápidos cortes promoviendo una vitalidad inusual. Así mismo los close ups de Olga Tschechowa serían bastante logrados, dándole la mayor notoriedad de la actriz rusa en películas. La cinematografía correría a cargo de Werner Brandes y la dirección de arte por Alfred Junge.
 
 
 
 
 

El drama de un triángulo amoroso muy particular tiene todos los condimentos de los dramas mudos europeos. El talento del director se ve reforzado por las grandes actuaciones, sobre todo a partir de sus dos actrices principales, siendo la labor más destacada de la actriz rusa Tschechowa. El drama se nos muestra como un violento vértigo destacado desde el título y la protagonista siendo una de las bailarinas del prestigioso Moulin Rouge. Estas primeras escenas de inusual rapidez se articulan seguidamente con la tranquilidad de las siguientes escenas en donde se nos presenta a los principales protagonistas y como la historia parece cerrase en una tragedia inevitable. La trama nos presenta por momentos diversas alternativas, variando los tonos trágicos con algunos cómicos, buscando mantener el desenlace con cierta aura de misterio y cuya conclusión es parte también de los códigos manejados en Europa, en donde el cine alemán se mostraba más experimental y arriesgado que el cine inglés.
 
 
 
 
 
 
Datos.

Título Original: Moulin Rouge
Dirección: Ewald André Dupont
Año: 1928
País: Reino Unido
Intérpretes: Olga Tschechowa, Eve Gray, Jean Bradin, Georges Treville, Marcel Vibert, Elle Pollock, Andrews Engelmann, Forrester Harvey, Blanche Bernis
Duración: 130 min.